Un buque de la armada iraní buscó refugio frente a las costas de Sri Lanka en medio de la creciente tensión militar en el océano Índico, luego de que un submarino estadounidense hundiera días antes a otra embarcación del mismo país. La nave Iris Booshehr solicitó asistencia y fue autorizada a atracar en la isla para evitar un posible nuevo ataque.
La decisión se produjo después del hundimiento de la fragata Iris Dena, que fue torpedeada por un submarino de Estados Unidos mientras navegaba en aguas internacionales cerca del sur de Sri Lanka. El ataque provocó decenas de muertos entre los marinos iraníes y marcó una fuerte escalada en el conflicto entre Washington, Israel y el régimen de Teherán. (infobae)

Ante ese escenario, la marina iraní ordenó al Iris Booshehr detener su travesía y buscar protección en un puerto neutral. La embarcación se encontraba navegando cerca de la isla cuando solicitó apoyo a las autoridades locales, lo que derivó en un operativo coordinado por la marina de Sri Lanka.
Más de 200 tripulantes fueron trasladados a tierra mientras se realizaban controles médicos y trámites migratorios. Posteriormente, los marinos fueron alojados temporalmente en una base naval cercana a Colombo mientras se definía el futuro del barco y se coordinaba su eventual regreso a Irán. (Norwalk Hour)
El gobierno de Sri Lanka señaló que permitió el desembarco por razones humanitarias y subrayó su intención de mantener una posición neutral frente al conflicto. Las autoridades locales también aseguraron que la prioridad era garantizar la seguridad de los tripulantes y evitar que el país se vea arrastrado a la escalada militar en la región.
El hundimiento del Iris Dena ocurrió el 4 de marzo, cuando el buque regresaba de ejercicios navales internacionales en la India. El Pentágono confirmó que el ataque se realizó con un torpedo lanzado desde un submarino estadounidense, lo que convirtió el episodio en el primer hundimiento de un barco enemigo por parte de un submarino de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. (infobae)
La presencia del Iris Booshehr en Sri Lanka refleja el clima de tensión que domina el océano Índico, donde la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha ampliado su alcance más allá de Medio Oriente. Analistas señalan que el episodio demuestra cómo el conflicto está comenzando a afectar rutas marítimas estratégicas y a involucrar a países que intentan mantenerse neutrales.
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