En el séptimo día de la guerra en Medio Oriente, el Comando Central de Estados Unidos informó que las fuerzas estadounidenses han atacado más de 3.000 objetivos militares en territorio iraní y han hundido 43 embarcaciones de la marina del régimen desde el inicio de la ofensiva. La operación, denominada “Furia Épica”, forma parte de la campaña militar lanzada por Washington para debilitar la infraestructura estratégica de Irán.
Según el reporte oficial del Comando Central (CENTCOM), los ataques han estado dirigidos contra instalaciones militares, centros de comando, bases de misiles, radares y depósitos de armamento. La ofensiva combina bombardeos aéreos de largo alcance, misiles de precisión y operaciones navales en el Golfo Pérsico y el océano Índico.
Funcionarios del Pentágono señalaron que la destrucción de 43 barcos de la marina iraní representa uno de los golpes más duros contra la capacidad naval del país en décadas. Entre las embarcaciones afectadas se encontrarían patrulleras rápidas, buques logísticos y unidades utilizadas por la Guardia Revolucionaria para operaciones en el Golfo.
La campaña militar también incluye ataques contra infraestructura vinculada al programa de misiles iraní y a sus sistemas de defensa aérea. De acuerdo con fuentes militares estadounidenses, la estrategia busca reducir la capacidad de Irán para coordinar ataques contra fuerzas estadounidenses y aliados en la región.
El Pentágono afirmó que los bombardeos se ejecutaron con inteligencia satelital y drones de vigilancia que permitieron identificar objetivos estratégicos en varias provincias del país. Las operaciones han sido llevadas a cabo por bombarderos, cazas de combate y buques de guerra desplegados en Medio Oriente.
En paralelo, Israel continúa realizando ataques contra instalaciones vinculadas al liderazgo político y militar iraní, incluidos complejos subterráneos utilizados para la coordinación de operaciones. La cooperación entre Washington y Tel Aviv ha sido clave para sostener la presión militar sobre el régimen iraní.
Teherán, por su parte, ha respondido con el lanzamiento de misiles y drones contra objetivos en Israel y contra bases militares estadounidenses en la región. Sin embargo, gran parte de estos ataques han sido interceptados por sistemas de defensa aérea desplegados por Estados Unidos y sus aliados.
Analistas de seguridad internacional advierten que la magnitud de los ataques estadounidenses marca una de las mayores operaciones militares en Medio Oriente en los últimos años. La evolución del conflicto en los próximos días será determinante para evaluar si la campaña logra debilitar significativamente la capacidad militar iraní o si el enfrentamiento se prolonga y se expande a otros países de la región.
La situación continúa en desarrollo y se esperan nuevas actualizaciones a medida que el Comando Central de Estados Unidos difunda más información sobre el avance de la operación.
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